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La zeolita es un mineral natural destacado por sus propiedades quelantes, lo que le permite unirse a metales pesados y toxinas, facilitando su eliminación del …
La zeolita es un mineral natural destacado por sus propiedades quelantes, lo que le permite unirse a metales pesados y toxinas, facilitando su eliminación del organismo. Este proceso no solo contribuye a la desintoxicación del cuerpo, sino que también puede mejorar el funcionamiento del sistema inmunológico. Además de sus aplicaciones en la salud, la zeolita es ampliamente utilizada en la industria para la purificación del agua, debido a su capacidad para atrapar contaminantes. Este artículo explora en profundidad los beneficios, usos y recomendaciones para el uso de este mineral.
Este artículo explora las diferencias entre la hipertrofia sarcomérica y la sarcoplasmática, dos tipos de crecimiento muscular que afectan de manera distinta a…
Este artículo explora las diferencias entre la hipertrofia sarcomérica y la sarcoplasmática, dos tipos de crecimiento muscular que afectan de manera distinta al rendimiento físico. Descubre cómo se logra cada tipo y cuál es más adecuado para tus objetivos de entrenamiento.
La vitamina C es un pilar fundamental para la salud inmunológica y la síntesis de colágeno, pero su eficacia real depende en gran medida del momento de su inge…
La vitamina C es un pilar fundamental para la salud inmunológica y la síntesis de colágeno, pero su eficacia real depende en gran medida del momento de su ingesta. Este artículo explica por qué los expertos recomiendan tomarla con el estómago vacío, basándose en tres sólidos argumentos fisiológicos: la competencia con la glucosa por los transportadores intestinales, el "secuestro" por parte de minerales y otros compuestos de los alimentos, y su degradación acelerada en el ambiente gástrico durante la digestión. Adoptar este sencillo hábito —preferiblemente por la mañana con agua o en un intervalo entre comidas— puede marcar una diferencia significativa en la biodisponibilidad y el aprovechamiento final de este esencial antioxidante.
Hay un dicho popular que reza: “Todo en exceso es malo”. Es verdad. La sustancia más inocua, e incluso medicinal, puede llegar a ser nociva si se administra so…
Hay un dicho popular que reza: “Todo en exceso es malo”. Es verdad. La sustancia más inocua, e incluso medicinal, puede llegar a ser nociva si se administra sobre las cantidades adecuadas; hasta el agua. Y, contrariamente, una sustancia generalmente considerada tóxica, puede ser beneficiosa en cantidades muy específicas. De hecho, ya para el año 1538 d. C., en su obra Siete Defensas, el médico, alquimista y astrólogo suizo, Paracelso (Philippus Aureolus Theophrastus Bombastus von Hohenheim), lo expresaba en palabras más profundas:
“¿Qué hay que no sea veneno? Todas las cosas son veneno y nada es sin veneno; solo la dosis hace que algo no sea un veneno”.
Y esto, por supuesto, aplica también para el ácido úrico, el protagonista de este tratado; el cual, aunque no es algo que ingerimos sino que producimos de forma endógena, en niveles adecuados es necesario, pero en exceso es nocivo. A este exceso llamamos hiperuricemia.
¿Qué es lo primero que un médico le suele prohibir a un paciente con hiperuricemia? Las carnes, ¿verdad? La carne de res, la de cordero, la de cerdo, entre otras. ¿Por qué? Porque contienen cantidades significativas de purinas,y las purinas se metabolizan en el cuerpo en ácido úrico. Y claro, hay alimentos que contienen más purinas que la carne muscular, como el hígado, el corazón, el riñón, y los mariscos como los calamares. Pero realmente éstos no representan el origen del problema; si así fuera, todo aquel que lleva una dieta abundante en estos alimentos debería terminar con el ácido úrico elevado; pero en la realidad no vemos que sea así.
Entonces, ¿por qué pareciera que a algunos se les eleva el ácido úrico por comer carnes de vez en cuando, y a otros, asiduos comedores de carne, nunca se les eleva, o al menos no de manera notoria? El problema radica en la excreción o eliminación del ácido úrico. Cuando este no se excreta o elimina eficientemente, se acumula en la sangre. Y digo “excreción o eliminación”, porque el ácido úrico sale del cuerpo básicamente por dos vías: 1) La excreción renal, y 2) la degradación bacteriana intestinal. Así que este compuesto, o sale por con la orina, o lo “desaparecen” las bacterias intestinales antes de salir, siendo el primer mecanismo el más importante por cuanto representa la mayor vía de eliminación.
Ahora bien, este tratado lo he escrito, estimado lector, no solo para proporcionarte una guía práctica o protocolo ordenado con las cosas que debes o no debes hacer, o para decirte lo que debes o no debes comer; por el contrario, lo he escrito primeramente para que comprendas todo el escenario detrás de la hiperuricemia y de la enfermedad de la gota, y así, cuando veas la propuesta del tratamiento, entiendas el porqué de cada indicación, instrucción o sugerencia.
En este tratado vas a entender qué es la hiperuricemia, cuáles son sus causas, cómo se origina la gota, qué estudios médicos son útiles y cómo interpretar sus resultados y, sobre todo, cómo tratar naturalmente tanto la hiperuricemia como la gota. El objetivo de este escrito es darte herramientas sólidas para que tomes el control con conocimiento, serenidad y fundamento médico.
Tras más de una década de investigación y experimentación en el ámbito de las infecciones crónicas bacterianas y fúngicas, y de comprender por qué razones ésta…
Tras más de una década de investigación y experimentación en el ámbito de las infecciones crónicas bacterianas y fúngicas, y de comprender por qué razones éstas se perpetúan y el paciente experimenta frecuentemente recidivas, ha nacido la propuesta del método NEA, que no es otra cosa que una secuencia estratégica períodica en la toma de ciertos suplementos para el tratamiento de infecciones crónicas como la candidiasis, infecciones urinarias por Escherichia coli, prostatitis crónica bacteriana, gastritis por Helicobacter pylori, entre otras. “NEA”, por tanto, son las siglas de “N-acetilcisteína (NAC) - Enzimas - Antimicrobianos”,la secuencia en cuestión. He decido llamarla así simplemente para efectos prácticos y, obviamente, para que los demás se familiaricen rápido con ella.
Seguramente has escuchado que el café es bueno para la salud del corazón, para el cuidado del cerebro, y que es un potente antioxidante. Esto es cierto. Pero d…
Seguramente has escuchado que el café es bueno para la salud del corazón, para el cuidado del cerebro, y que es un potente antioxidante. Esto es cierto. Pero dichos efectos no se deben a la presencia de la cafeína, que aunque es su compuesto más mencionado, no el más abundante. El café es, desde el punto de vista químico, una de las bebidas más complejas que consume el ser humano.
Lejos de ser simple té con cafeína, cada grano tostado es un reactor químico en miniatura que contiene más de mil compuestos bioactivos. Sin embargo, cuando analizamos la composición de una taza de café desde una perspectiva de predominancia y beneficios para la salud, la corte real se reduce a “tres grandes reyes”: los ácidos clorogénicos, la cafeína y la trigonelina.
Tradicionalmente, hemos crecido con la idea de que “dulce” es sinónimo de “azúcar”. Sin embargo, la ciencia moderna nos dice algo muy distinto: el sabor dulce …
Tradicionalmente, hemos crecido con la idea de que “dulce” es sinónimo de “azúcar”. Sin embargo, la ciencia moderna nos dice algo muy distinto: el sabor dulce es simplemente una señal sensorial, mientras que el azúcar es una estructura química específica. Entender esta diferencia es la clave para disfrutar de lo dulce sin comprometer nuestra salud metabólica.
Por Dionan MarvalEste protocolo está diseñado para tratar la gastritis antral o pangástrica asociada a H. pylori. En casos de atrofia o gastritis corporal, el …
Este protocolo está diseñado para tratar la gastritis antral o pangástrica asociada a H. pylori. En casos de atrofia o gastritis corporal, el protocolo requiere una adaptación y asesoría individualizadas, priorizando la integridad de la mucosa antes de intensificar la presión antimicrobiana.
Introducción
Yo padecí gastritis por Helicobacter pylori hace más de una década.Sé bien lo que se siente y cómo afecta cuerpo y mente. Y siendo totalmente franco, aunque la pasé muy mal, hoy me alegro de que haya sido así. Porque si no hubiese padecido de esto, no me habría interesado en aprender sobre el tema; y si no hubiese investigado sobre el tema, creo que no me habría curado, y por ende no habría desarrollado un protocolo natural eficaz para la curación de esta afección. En otras palabras, no habría escrito todo lo que vas a leer en este tratado, tratado que yo mismo he llamado “Protocolo Maestro para la Gastritis por Helicobacter pylori”.
No lo llamo “Protocolo Maestro” porque quiera arrogarme la gloria o atribuirme yo mismo la superioridad en conocimiento, recomendándome a mí mismo y descartando a otros; ¡de ninguna manera! Lo hago porque tengo la certeza de que dicho tratado está lejos de ser una simple receta o simples recomendaciones aleatorias; al contrario, se trata de un sistema de toma de decisiones. Éste busca proporcionar el conocimiento técnico necesario para comprender cómo se produce, cómo actúa y qué implica la gastritis, por qué se usa cada elemento propuesto y cuándo variar las dosis según la sintomatología.
Así que, debido a que yo mismo padecí el problema que ahora queremos tratar, puedo decir que conozco bien ese dolor urente y el ardor corrosivo que la susodicha bacteria produce en el estómago, los cuales síntomas, por cierto, prácticamente nos obligan a comer muchas veces al día, ya sea porque los confundimos con hambre, o ya porque simplemente sabemos que comer alivia el dolor y el ardor. Pero ese alivio, obviamente, no se debe a una mejoría real. Se debe principalmente a un efecto tampón o neutralizador, donde la comida actúa como una esponja que absorbe y se une al ácido clorhídrico, evitando que este impacte directamente sobre las zonas de la mucosa irritadas o erosionadas por la bacteria.
Sin embargo, este bienestar es una solución temporal y engañosa: la llegada de alimento estimula la liberación de gastrina, lo que provoca que, un par de horas después, el estómago produzca una oleada de ácido aún más intensa para completar la digestión. Este efecto rebote explica por qué el dolor suele regresar con mayor fuerza una vez que el estómago se vacía, convirtiendo la ingesta constante de comida en un ciclo de alivio momentáneo y agresión posterior.
Para la década de 1980 aún se creía que la gastritis era producida por estrés emocional, exceso de ácido estomacal y alimentos irritantes o picantes. Hoy sabemos que el causante real de más del 90% de los casos es una bacteria espiralada llamada Helicobacter pylori. De hecho, la gastritis no es sinónimo de exceso de ácido, y los alimentos picantes, en muchos casos, no suelen empeorar el problema; el estrés emocional, además, es un agravante, mas no la causa.
Entonces, ¿por dónde empezamos? Primero te propongo adentrarte en el tema, y luego, ya con el conocimiento y comprensión esencial de las cosas, sabrás el porqué del diseño de este protocolo y de todas las indicaciones que conlleva. Empecemos, pues, por definir qué es realmente la gastritis.
Siempre procuramos que la manera en la que presentamos nuestros protocolos no sea un simple “toma esto y evita aquello”, sino todo un curso, una clase intensiv…
Siempre procuramos que la manera en la que presentamos nuestros protocolos no sea un simple “toma esto y evita aquello”, sino todo un curso, una clase intensiva para el paciente, de forma que comprenda más que lo esencial del asunto a tratar. Y este protocolo no es la excepción: ¡Viene con todo un río de información para que el paciente se empape en la materia! Siempre, por supuesto, encareciéndole que procure tener un diagnóstico médico concreto antes de emprender cualquiera de nuestros protocolos.
Porque realizar un tratamiento de salud sin un diagnóstico certero y una comprensión de las causas, es como disparar una flecha en la oscuridad. Por eso es absolutamente crucial, querido lector, que no saltes a la solución que te proponemos sin antes entender la profundidad del problema.
¿Estás listo, no solo para sanar, sino también para comprender profundamente todo el escenario que rodea la prostatitis crónica?
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