Es sabido que el café es una de las bebidas más consumidas en el mundo; de hecho, la segunda más consumida, después del agua. Y aunque muchas personas lo beben sin añadirle azúcar para evitar picos de glicemia y de insulina, la realidad es que éste por sí solo puede causar un aumento en los niveles de glucosa en sangre. Este fenómeno puede resultar sorprendente, ya que el café en sí no contiene azúcares. Entonces, ¿qué es lo que provoca este aumento en la glicemia al beber café?
La cafeína y sus efectos en el cuerpo
La respuesta se encuentra en la cafeína, el principal componente activo del café. Y digo "principal", no porque sea el más abundante, sino porque es el más estudiado y distintivo. La cafeína es un estresor del sistema nervioso; sí estresa el sistema nervioso, pero esto no significa que sea malo. Cuando consumimos cafeína, esta es rápidamente absorbida por el tracto gastrointestinal y llega al torrente sanguíneo. Desde allí se distribuye por todo el cuerpo, incluyendo el cerebro, donde ejerce su acción principal.
Efecto catecolaminérgico
Una vez en el cerebro, la cafeína bloquea los receptores de adenosina, que son responsables de promover la relajación y el sueño. Al bloquear estos receptores, la cafeína induce un estado de alerta y estimula la liberación de neurotransmisores como dopamina, epinefrina (adrenalina) y norepinefrina (noradrenalina). Este efecto es conocido como catecolaminérgico, porque induce la liberación de catecolaminas.
La norepinefrina y la epinefrina, por ejemplo, juegan roles cruciales en la respuesta al estrés. La epinefrina aumenta la frecuencia cardíaca, la presión arterial y estimula la liberación de glucosa por parte del hígado a través de la gluconeogénesis. Este proceso es una de las razones por las que los niveles de glucosa en sangre pueden aumentar tras el consumo de café.
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