Protocolo Maestro para la Hiperuricemia y la Gota
Hay un dicho popular que reza: “Todo en exceso es malo”. Es verdad. La sustancia más inocua, e incluso medicinal, puede llegar a ser nociva si se administra so…
Leer másHay un dicho popular que reza: “Todo en exceso es malo”. Es verdad. La sustancia más inocua, e incluso medicinal, puede llegar a ser nociva si se administra sobre las cantidades adecuadas; hasta el agua. Y, contrariamente, una sustancia generalmente considerada tóxica, puede ser beneficiosa en cantidades muy específicas. De hecho, ya para el año 1538 d. C., en su obra Siete Defensas, el médico, alquimista y astrólogo suizo, Paracelso (Philippus Aureolus Theophrastus Bombastus von Hohenheim), lo expresaba en palabras más profundas:
“¿Qué hay que no sea veneno? Todas las cosas son veneno y nada es sin veneno; solo la dosis hace que algo no sea un veneno”.
Y esto, por supuesto, aplica también para el ácido úrico, el protagonista de este tratado; el cual, aunque no es algo que ingerimos sino que producimos de forma endógena, en niveles adecuados es necesario, pero en exceso es nocivo. A este exceso llamamos hiperuricemia.
¿Qué es lo primero que un médico le suele prohibir a un paciente con hiperuricemia? Las carnes, ¿verdad? La carne de res, la de cordero, la de cerdo, entre otras. ¿Por qué? Porque contienen cantidades significativas de purinas, y las purinas se metabolizan en el cuerpo en ácido úrico. Y claro, hay alimentos que contienen más purinas que la carne muscular, como el hígado, el corazón, el riñón, y los mariscos como los calamares. Pero realmente éstos no representan el origen del problema; si así fuera, todo aquel que lleva una dieta abundante en estos alimentos debería terminar con el ácido úrico elevado; pero en la realidad no vemos que sea así.
Entonces, ¿por qué pareciera que a algunos se les eleva el ácido úrico por comer carnes de vez en cuando, y a otros, asiduos comedores de carne, nunca se les eleva, o al menos no de manera notoria? El problema radica en la excreción o eliminación del ácido úrico. Cuando este no se excreta o elimina eficientemente, se acumula en la sangre. Y digo “excreción o eliminación”, porque el ácido úrico sale del cuerpo básicamente por dos vías: 1) La excreción renal, y 2) la degradación bacteriana intestinal. Así que este compuesto, o sale por con la orina, o lo “desaparecen” las bacterias intestinales antes de salir, siendo el primer mecanismo el más importante por cuanto representa la mayor vía de eliminación.
Ahora bien, este tratado lo he escrito, estimado lector, no solo para proporcionarte una guía práctica o protocolo ordenado con las cosas que debes o no debes hacer, o para decirte lo que debes o no debes comer; por el contrario, lo he escrito primeramente para que comprendas todo el escenario detrás de la hiperuricemia y de la enfermedad de la gota, y así, cuando veas la propuesta del tratamiento, entiendas el porqué de cada indicación, instrucción o sugerencia.
En este tratado vas a entender qué es la hiperuricemia, cuáles son sus causas, cómo se origina la gota, qué estudios médicos son útiles y cómo interpretar sus resultados y, sobre todo, cómo tratar naturalmente tanto la hiperuricemia como la gota. El objetivo de este escrito es darte herramientas sólidas para que tomes el control con conocimiento, serenidad y fundamento médico.