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El estrés prolongado activa el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA), lo que eleva los niveles de cortisol y altera la función inmunitaria.
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Obesidad:
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El tejido adiposo, especialmente el visceral, actúa como un órgano endocrino que libera citoquinas proinflamatorias como la interleucina-6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α).
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Infecciones persistentes:
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Infecciones virales, bacterianas o fúngicas de larga duración.
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Enfermedades autoinmunes: