Además, tanto la norepinefrina como la epinefrina pueden activar la lipólisis, un proceso mediante el cual se liberan ácidos grasos libres en el torrente sanguíneo. Esta liberación puede contribuir a la resistencia a la insulina, complicando el uso eficiente de la glucosa por parte de las células. Y la resistencia a la insulina es un factor de riesgo para el desarrollo de diabetes tipo 2 y puede llevar a niveles elevados de glucosa en sangre.

Las catecolaminas también promueven la liberación de glucógeno almacenado en el hígado. El glucógeno es una forma de almacenamiento de glucosa, y su conversión a glucosa libre en el torrente sanguíneo es un proceso conocido como glucogenólisis. Este aumento de glucosa en sangre es una respuesta fisiológica al estrés, diseñada para proporcionar energía rápida para luchar o huir. Así que, como el cuerpo es estresado por la cafeína, activa los mismos mecanismos de supervivencia que se activarían por cualquier otro estímulo estresante, físico o psicológico. Claro, la cafeína no representa un peligro real, ¡pero el cuerpo no lo sabe! Él solo hace su trabajo.

El problema con los diabéticos

En este orden de ideas, es normal que la glicemia de una persona se eleve de ligera a moderadamente después de la ingesta de café, aunque no se le añada azúcar ni edulcorantes. En pacientes normoglucémicos esto no representa un problema real, porque la insulina se encarga en cuestión de minutos de llevar la glucosa a sus niveles normales. Pero en pacientes diabéticos sí pudiera tener una repercusión más significativa, ya que éstos no tienen la misma reserva pancreática que los no diabéticos, es decir, no producen suficiente insulina.

Al no producir suficiente insulina, la glicemia en el diabético pudiera quedar de ligera a moderadamente elevada tras la ingesta de café, lo cual pudiera causar confusión o desconcierto en las mediciones de glicemia. Entonces, ¿debe o no el diabético beber café? En mi opinión, la mayoría de los diabéticos sí pueden beber café, pero aquellos que están muy adentrados en la diabetes o están descontrolados, debieran evitarlo.

No obstante, querido lector, si eres diabético, más allá de consultar con tu médico sobre este tema, pregúntale al glucómetro: Si la glicemia se te eleva mucho después de beber café, evítalo; si no se te eleva significativamente, tómalo con moderación. Todo dependerá de qué tan grave sea la diabetes y de qué tan controlado estés, pues la respuesta al estrés por la cafeína en cada quien es distinta, por lo que es un error asumir que todos los diabéticos sí pueden tomarlo, o que todos los diabéticos deben evitarlo. ¡Pregúntale al glucómetro!