• Muchos antimicrobianos naturales no logran penetrar adecuadamente.

  • Por lo tanto, aunque el tratamiento pueda reducir temporalmente la carga microbiana, si la biopelícula no se debilita o se altera, los microorganismos pueden persistir protegidos y favorecer recaídas posteriores. Es aquí donde la secuencia NEA cobra todo el sentido. Porque si el biofilm constituye un escudo dinámico que favorece la persistencia infecciosa, entonces resulta razonable plantear una estrategia que no solo ataque al microorganismo, sino que previamente intervenga sobre su sistema de protección.


    NEA como propuesta “no oficial”

    A la verdad nunca he oído a nadie más recomendar específicamente esta secuencia para el tratamiento de infecciones crónicas; por lo que me parece que soy uno de los pioneros, no en descubrir la eficacia de la secuencia, sino en promoverla abiertamente. Yo no he descubierto el efecto aislado de los componentes de NEA; los efectos individuales de éstos están bien documentados y respaldados en términos científicos. En cambio, mi papel ha sido el de un razonador lógico que ha llegado a una conclusión, la cual ya dejó de ser una simple propuesta de un desconocido y ha pasado a convertirse en evidencia experimental. 

    Sin embargo, la secuencia específica “NAC → enzimas → antimicrobianos” no está incorporada en guías clínicas establecidas por sociedades médicas internacionales o nacionales (como la Infectious Diseases Society of America o la World Health Organization) como una recomendación formal para infecciones crónicas. Las directrices médicas actuales tratan el uso de antimicrobianos basándose en evidencia de eficacia y seguridad, y no incluyen una cascada terapéutica con NAC y enzimas como parte de un algoritmo oficial.