La hipertrofia sarcomérica, también llamada hipertrofia miofibrilar, consiste en el aumento del número y del tamaño de los sarcómeros dentro de las fibras musculares. Este proceso implica una mayor síntesis de proteínas contráctiles, principalmente actina y miosina, lo que incrementa la capacidad del músculo para generar fuerza.
Este tipo de adaptación se estimula principalmente mediante entrenamientos de alta intensidad, caracterizados por:
Cargas elevadas (aproximadamente 80–90 % del 1RM).
Pocas repeticiones por serie (generalmente entre 3 y 6).
Periodos de descanso relativamente largos entre series.
Los ejercicios compuestos que involucran grandes grupos musculares son particularmente eficaces para estimular este tipo de hipertrofia, por ejemplo:
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