Por su parte, una alimentación equilibrada aporta miles de compuestos bioactivos, vitaminas, minerales, aminoácidos y ácidos grasos esenciales que participan constantemente en el mantenimiento y reparación del organismo. Ningún suplemento puede sustituir la enorme complejidad nutricional de una dieta saludable [12].

Sin embargo, esto no significa que la suplementación carezca de valor. De hecho, una de las razones por las que NMN y resveratrol han despertado tanto interés científico es porque activan algunas de las mismas rutas biológicas que se estimulan naturalmente durante el ejercicio, el ayuno y la restricción calórica.

Por ejemplo, tanto el ejercicio físico como el NMN aumentan la disponibilidad de NAD+, una molécula esencial para la producción de energía y la actividad de las sirtuinas [2] [13]. Asimismo, el resveratrol puede activar SIRT1 y otras vías celulares relacionadas con la adaptación al estrés metabólico, mecanismos que también se observan durante la restricción calórica y el ayuno [4] [7].

Dicho de otra manera, estas estrategias no compiten entre sí; se complementan. El ejercicio, la alimentación saludable y el ayuno siguen siendo los principales impulsores de la salud y la longevidad. La suplementación con NMN y resveratrol puede actuar como un apoyo adicional, potenciando algunas de las mismas vías celulares y ayudando a mantener su funcionamiento, especialmente a medida que envejecemos.

La mejor estrategia no consiste en reemplazar los hábitos saludables con suplementos, sino en utilizar ambos enfoques de forma conjunta. Cuando una nutrición adecuada, la actividad física regular, el descanso reparador y una suplementación bien diseñada trabajan en sinergia, los beneficios potenciales son considerablemente mayores que los obtenidos por cualquiera de estas intervenciones por separado.

Conclusión