Principios activos y mecanismos de acción

La eficacia del neem no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una orquesta sinérgica de compuestos muy peculiares. Estos compuestos no son terpenoides simples como los que se encuentran en la mayoría de aceites esenciales, que suelen ser monoterpenos o sesquiterpenos. Se clasifican específicamente como tetranortriterpenoides, conocidos comúnmente en la literatura científica como limonoides. Te los presento a continuación:

  • Azadiractina: Potente modulador de la respuesta inflamatoria sistémica. Actúa inhibiendo la activación del factor nuclear kappa B (NF-kB), un regulador crítico de la inflamación. En el paciente con diabetes tipo 2, la inflamación crónica bloquea los receptores de insulina; la azadiractina reduce esta interferencia inflamatoria, permitiendo que la insulina endógena o exógena sea captada con mayor eficacia por las células periféricas.

  • Nimbina: Mejora la sensibilidad periférica a la insulina y regulación glucémica. Participa en la modulación de las vías de señalización de la insulina post-receptor. Facilita la translocación de los transportadores GLUT-4 hacia la membrana celular, promoviendo la entrada de glucosa al músculo y tejido adiposo, lo que ayuda a reducir la glucemia plasmática.

  • Nimbidina: Agente hipoglucemiante y hepatoprotector directo. Es uno de los componentes más activos para el control hepático. Inhibe la gluconeogénesis hepática y protege a los hepatocitos frente a la lipotoxicidad, lo cual es vital para pacientes con hígado graso no alcohólico (NAFLD) asociado a la diabetes.

  • Salanina: Brinda protección antioxidante y citoprotección pancreática. Actúa neutralizando especies reactivas de oxígeno (ROS) a nivel del islote pancreático. Al reducir el estrés oxidativo, previene la apoptosis (muerte celular) de las células beta del páncreas, preservando así la capacidad endógena del paciente para sintetizar insulina.