Sin embargo, que la “llave” encaje en la cerradura del sabor no significa que el cuerpo pueda usarla como combustible. Una cosa es sentir el dulzor; otra muy diferente es convertir esa sustancia en energía. De hecho, existen moléculas que saben dulces, pero no elevan la glucosa ni estimulan la insulina de manera significativa. Algunas pasan por el organismo sin transformarse en energía; otras son procesadas de forma mínima; y otras ni siquiera se absorben completamente. En esencia, el “truco” del sabor consiste en esto: el paladar percibe dulzor, pero el metabolismo no recibe azúcar.
A continuación, le mostraré al menos tres ejemplos que explican este fenómeno con claridad.
Sustancias naturales dulces que no son azúcar
Existen compuestos que son cientos de veces más dulces que el azúcar, pero que el cuerpo humano es incapaz de metabolizar. Al no poder romperse ni absorberse como energía, pasan por el sistema digestivo sin elevar la glucosa en sangre ni activar la secreción de insulina. Aquí te presento mis prefereridos:
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