Ahora bien, es claro que no todos están en la capacidad de hacer ayunos, y otros quizás no pueden hacer ejercicios físicos intensos por algún traumatismo o por cualquier otro problema de salud; por consiguiente, hágase conforme a las posibilidades de cada quien, a un ritmo e intensidad llevadero según lo permita la situación. Pero siempre que se pueda, hágase.


Referencias

[1] Lieberman, D. E. (2013). The story of the human body: Evolution, health, and disease. Pantheon Books.

[2] Hillman, C. H., Erickson, K. I., & Kramer, A. F. (2008). Be smart, exercise your heart: exercise effects on brain and cognition. Nature Reviews Neuroscience, 9(1), 58-65.  

[3] Klionsky, D. J. (2007). Autophagy: from phenomenology to molecular understanding in less than a decade. Nature Reviews Molecular Cell Biology, 8(11), 931-937.