• Neutralización de radicales libres: Como potentes antioxidantes, donan electrones para estabilizar las Especies Reactivas de Oxígeno (ROS, por sus siglas en inglés). Esto previene el estrés oxidativo, protegiendo el ADN celular de mutaciones y frenando el envejecimiento celular.

  • Salud cardiovascular: Mejoran la función endotelial (el revestimiento interno de los vasos sanguíneos), promoviendo la producción de óxido nítrico, lo que genera vasodilatación y ayuda a reducir la presión arterial.

  • El impacto del tostado

    Estos compuestos se pierden de manera drástica en el tostado del café. Los ácidos clorogénicos son extremadamente termolábiles. Durante el proceso de tueste, las altas temperaturas rompen los enlaces de los CGA. Dependiendo del nivel de tueste, se puede perder entre un 50% y un 80% de su concentración original.

    Al degradarse, los CGA se transforman en lactonas del ácido clorogénico, las cuales aportan un amargor agradable al café. Si el tueste es muy oscuro (tueste italiano o francés), estas lactonas se descomponen aún más en fenilindanos, compuestos que generan un amargor áspero y metálico.

    Hay que destacar que aunque se pierden en gran manera en el proceso de tostado, los CGA siguen siendo más abundantes en el café ya infusionado, o sea, en la bebida como tal, que la cafeína. La única forma en que la cafeína le gane al ácido clorogénico es en un tueste muy oscuro (tipo italiano o muy aceitoso). Como la cafeína es resistente al calor y el ácido clorogénico no, en esos cafés el potencial antioxidante se desintegra casi por completo, dejando a la cafeína como la ganadora por abandono del rival.