Antifúngico:
Demuestra una potente actividad antifúngica contra Candida albicans y una amplia gama de dermatofitos (hongos de la piel) como Trichophyton mentagrophytes. Es considerada uno de los aceites esenciales más efectivos contra los hongos.
Antiprotozoario/antihelmíntico:
Este es uno de sus usos tradicionales más sólidos. Es altamente efectiva contra parásitos intestinales como lombrices (nematodos) y tenias, gracias a la acción paralizante y tóxica de las tuyonas sobre estos organismos.
Antiviral:
La evidencia es más limitada que con A. annua, pero también muestra cierta actividad contra virus encapsulados, aunque no es su punto fuerte principal.
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