Ambas especies están contraindicadas durante el embarazo y la lactancia, ya que pueden estimular el útero o pasar a la leche materna.
Artemisia annua: Su uso crónico o en altas dosis puede causar toxicidad hepática. Puede interactuar con medicamentos anticoagulantes. Nunca debe autoadministrarse para la malaria, especialmente sin suficiente conocimiento; el tratamiento debe ser supervisado por un médico.
Artemisia absinthium: Su uso debe ser muy cauteloso y de corta duración. Las tuyonas son neurotóxicas y pueden provocar convulsiones, insomnio, daño neuronal y fallo renal en dosis altas o con uso prolongado. Está contraindicada en personas con epilepsia o trastornos convulsivos. No se debe consumir su aceite esencial por vía oral sin supervisión de un profesional.
Conclusión
A. annua y A. absinthium son dos tesoros de la farmacopea natural con perfiles terapéuticos muy distintos. Mientras la A. annua ha revolucionado la medicina moderna con su potente compuesto antimalárico, la artemisinina, la A. absinthium sigue siendo un remedio tradicional valioso, aunque de uso más restringido, para aliviar molestias digestivas. La clave para aprovechar sus beneficios reside en entender sus diferencias y respetar sus riesgos. Ambas plantas nos recuerdan que la naturaleza es una fuente poderosa de medicinas, pero su uso debe basarse en el conocimiento científico y la prudencia, siempre bajo la guía de un profesional de la salud.