• Compromiso del rendimiento y la recuperación: La energía que debería destinarse a la reparación muscular y a la resíntesis de glucógeno se desvía para contener la respuesta inmunológica e inflamatoria, retrasando la recuperación.

  • Estrés hepático: El hígado actúa como un filtro principal para las endotoxinas que llegan por la vena porta. La necesidad de detoxificar los LPS y la exposición a las citocinas inflamatorias supone una carga metabólica adicional para este órgano.

  • El sistema gastrointestinal en la carrera de larga distancia no es un mero espectador, sino un órgano diana crítico. La isquemia esplácnica inducida por el ejercicio inicia una cascada que conduce a la disrupción de la barrera intestinal, la translocación de endotoxinas bacterianas y, en última instancia, la activación de una respuesta inflamatoria sistémica. Este eje “isquemia-permeabilidad-inflamación” representa uno de los efectos perniciosos más significativos y menos apreciados del estrés extremo y prolongado, con implicaciones directas no solo para el comfort del atleta, sino para su salud metabólica, inmunológica y su capacidad de recuperación global.


     


    2. Fisiología de los sprints y sus efectos sistémicos