El impacto más inmediato y estudiado de las carreras de larga distancia recae sobre el sistema musculoesquelético. Lejos de ser un estímulo puramente constructivo, este tipo de ejercicio representa una agresión física y metabólica significativa, que puede inclinar la balanza hacia la degradación muscular o catabolismo.
1.1.1. Daño muscular excéntrico
La carrera de fondo es, en esencia, una serie continua de saltos y aterrizajes. Durante la fase de apoyo, músculos como el cuádricpes, los isquiosurales y los gemelos realizan contracciones excéntricas para frenar el movimiento descendente del cuerpo y estabilizar las articulaciones. Estas contracciones, donde el músculo se alarga bajo tensión, generan fuerzas superiores a las de las contracciones concéntricas, provocando:
Microdesgarros fibrilares: Ruptura física de los filamentos de actina y miosina dentro de las fibras musculares.
Disrupción del sarcolema: La membrana celular de la fibra muscular se ve comprometida, perdiendo su integridad.
Alteración del retículo sarcoplásmico: Se afecta el sistema de regulación del calcio intracelular.