• Contenido de purinas y gota: El hígado de res es una fuente rica en purinas, que se descomponen en ácido úrico en el organismo. En individuos susceptibles, esto puede desencadenar ataques de gota.1 Por lo tanto, las personas con gota generalmente deben limitar o evitar el consumo de órganos como el hígado.1

  • Potencial de residuos de antibióticos: Existe la posibilidad de que el hígado de res contenga residuos de antibióticos utilizados en la ganadería.2 Estos residuos podrían plantear riesgos para la salud, como el desarrollo de resistencia a los antibióticos y reacciones alérgicas.2

  • Riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos: Como cualquier carne cruda, el hígado de res puede albergar bacterias dañinas si no se manipula y cocina adecuadamente.13 Es fundamental seguir prácticas seguras de manipulación de alimentos y cocinar el hígado a una temperatura interna segura para minimizar este riesgo.

  • Posibles interacciones con medicamentos: El alto contenido de vitamina A en el hígado de res podría interactuar con ciertos medicamentos.4 Se recomienda consultar con un médico antes de realizar cambios significativos en la dieta, especialmente si se están tomando medicamentos como orlistat o algunos tratamientos para la psoriasis.4

  • Enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA): Un estudio sugirió un modesto aumento del riesgo de EHGNA con una dieta rica en órganos, incluido el hígado, aunque se necesita más investigación para confirmar esta asociación.1